Es una nación del caribe, que se alza en una revolución, en donde el gobierno que se impone, impone el realismo fantástico como forma de gobierno. A pesar de que la crítica no señale que esa corriente haya tenido jamás aceptación en el caribe, los revolucionarios se muestran optimistas. Aun así, implantan la moral (junto con un plan de alfabetización) de que el mundo es un juego perverso en el que las cosas pasan porque sí. Convierten las iglesias en clubes de lectura para los chiquitos, en donde les cuentan cuentitos y fábulas, de una piedra en el medio oriente, un carpintero loco por esos lados también, un flaco que abría los mares, vikingos, piratas y magos. Los chicos salen con una cultura general increíble, pero no tienen la más puta idea. El shock es gigante cuando hablan con un extranjero.
Por la calle pasan leones y tigres, para sorpresa de los turistas y desgano de los nativos, que están podridos de la rutina.

Tienen formas bizarras de adquirir fondos: un par de veces venden "memorabilia" de la revolución, de forma encubierta. Digamos que en un discurso, al gobernante se le vuela el sombrero. El turista, un europeo anónimo, lo agarra de casualidad y todo el mundo lo ve (el mundo en general está interesado en esta nación, porque le parece muy pintoresca). Luego, aprovechando la histeria general por productos de la isla (como no podía ser de otra forma), vende carísimo ese sombrero por ebay. Mientras que la gente piensa "qué hijo de puta este, la guita que se hizo por esta boludés", él pasa los fondos al estado este y el estado construye escuelas y subsidia ocupaciones extrañas. Siempre es uno distinto. Este negocio tiene la particularidad de, no sólo generar fondos directos al estado, sino que también fomentar el turismo, de gente que ve ese tipo de cosas, y quiere también que le pase algo de eso. Además, con cada operación exitosa, el Servicio Secreto de la Nación, levanta enormemente su moral, haciéndose más eficiente y feliz.

Aparte de los buscavida que van a estar a la caza de la "memorabilia" (que nunca van a agarrar, porsupuesto), los profesores de letras del mundo van a veranear ahí, a veces hasta subsidiados por el gobierno. Los estudiantes de esa nación, a la que hay que buscarle un nombre sonoro, sueñan con viajar a París. Los que viajan (que son muchos), son frecuentemente detenidos a orillas del Siena, teniendo sexo con alguna mujer que se hace pasar por linyera que anda ahí. También toman vino, escuchan jazz y se les mueren los hijos, pero sólo los de nombre largo que nacen en Francia.

El sueño del país se acaba cuando Paulo Cohelo visita la isla, y es brutalmente asesinado por una turba enardecida de turistas y nativos, cuando intenta entrar a una universidad. El Brasil pide desesperadamente un culpable, y el gobierno no puede culpar a todos (No se Culpe a Nadie, replica el canciller), y el Brasil invade. Hay grandes debates en ese país sobre si lo que se hizo estuvo bien o mal. Las ciudades se convierten en un verdadero caos, donde la violencia está a la orden del día, y la lucha entre Cohelistas y Gente se hace sin cuartel. Autos en llamas, comercios destruidos, atentados a librerías. Cunde la histeria. Matrimonios se separan, hijos se pelean con sus madres, maestras de escuela aparecen muertas. Una coalición de mujeres menopáusicas se manifiesta en todo el mundo (antes de la invasión y durante), para pedir la cabeza de los gobernadores realistas, y de todo su pueblo, al ritmo de Ricardo Arjona y Celia Cruz. Tienen encontronazos con contramanifestaciones que responden violentamente a esos pedidos, haciendo también cundir el pánico en el resto de latinoamérica y en España. Alejandro Sanz hace un llamado a la Paz, por televisión, y aparece muerto en su bañera al otro día. El gobierno que estaba en el poder cuando la invasión a la isla, pierde las elecciones al período siguiente dado que "no tienen tantas mujeres menopaúsicas", señalan los polítologos.

El mundo, al tiempo, se estabiliza y sigue igual, pero la nueva generación de jóvenes tiene un nuevo enemigo, aparte de esta serie de "filósofos", que es la corriente reivindicatoria de lo grande que fueron. Se cocina otra crisis. Chis, pum, fuera. Termina "y plaf se acabó".

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